La luz tarda aproximadamente 8 minutos y 20 segundos en recorrer los 150 millones de kilómetros que separan el Sol de la Tierra. Esto significa que cuando miras el sol, lo estás viendo como era hace poco más de 8 minutos. Si el sol desapareciera ahora mismo, seguiríamos viéndolo durante esos 8 minutos.
Pero esa es solo la parte final del viaje. Lo que hace verdaderamente extraordinario a la luz solar es lo que ocurre antes de abandonar el sol.
La energía se genera por fusión nuclear en el núcleo solar, donde la temperatura supera los 15 millones de grados. Un fotón generado en el núcleo tarda entre mil y cien mil años en llegar a la superficie solar, la fotosfera. El motivo es que el interior del sol es tan denso que los fotones son absorbidos y reemitidos constantemente, recorriendo distancias mínimas antes de cada absorción. Es un camino aleatorio que puede durar milenios.
Una vez en la superficie, el fotón escapa al espacio y recorre los 150 millones de kilómetros hasta la Tierra en esos 8 minutos y 20 segundos.
La luz que te calienta hoy comenzó su viaje en el núcleo del sol hace más tiempo que la civilización humana. Los 8 minutos finales son casi un detalle.