El intestino humano alberga entre 500 y 1.000 especies diferentes de bacterias, hongos y virus que en conjunto pesan entre 1 y 2 kilogramos. Esta comunidad microbiana tiene tantos genes como el resto del cuerpo humano y lleva décadas siendo ignorada por la medicina convencional.
El intestino y el cerebro están conectados por el nervio vago. El 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino. Las bacterias intestinales influyen directamente en su producción. Estudios en ratones sin microbioma han demostrado que desarrollan comportamientos más ansiosos y respuestas al estrés exageradas.
Los antibióticos de amplio espectro pueden alterar el microbioma durante meses. El exceso de azúcar favorece bacterias proinflamatorias. La fibra dietética es el alimento principal de las bacterias beneficiosas. La diversidad de la dieta predice la diversidad del microbioma.
Tu intestino no es solo un tubo digestivo. Es un órgano con sistema nervioso propio que habla con tu cerebro constantemente. Solo que en un idioma que aún estamos aprendiendo a descifrar.