El derecho es un sistema que acumula capas históricas sin limpiarlas del todo. El resultado es un código legal lleno de normas que nadie aplica, nadie recuerda y nadie se ha molestado en derogar porque hacerlo requiere tiempo parlamentario que se prefiere dedicar a otras cosas.
En el estado de Alabama existe una ley que prohíbe llevar un helado en el bolsillo trasero del pantalón los domingos. Su origen es prosaico: era una forma de prevenir el robo de caballos, que seguían al olor del helado. Nadie la ha derogado porque nadie la ha necesitado derogar.
Las más curiosas del mundo
En Singapur está prohibido vender chicle desde 1992, con excepciones médicas desde 2004. La ley surgió porque el metro de Singapur tenía problemas con chicles pegados en los sensores de las puertas. La solución fue radical y sigue vigente.
En Suiza es ilegal tirar de la cadena del váter después de las 10 de la noche en un edificio de apartamentos. No es una leyenda urbana: está recogida en regulaciones municipales de ruidos nocturnos en varios cantones.
En Francia está técnicamente prohibido llamar cerdo a tu cerdo si le pones el nombre de un presidente de la República. La ley data de Napoleón III y nunca fue derogada.
Por qué existen
Las leyes absurdas son el fósil del miedo de otra época. Nadie las aplica, pero tampoco las entierra. Derogar una ley requiere que alguien la proponga, que pase por comisión, que se vote. Para una ley que no molesta a nadie, ese esfuerzo nunca se justifica.
Las leyes absurdas son recordatorios de que en algún momento alguien creyó que aquello era un problema urgente que el Estado debía resolver. El tiempo convierte las urgencias en curiosidades.