Salud

Qué es la inflamación crónica y por qué está detrás de casi todas las enfermedades modernas

La inflamación aguda cura heridas. La inflamación crónica de bajo grado destruye tejidos lentamente. Está relacionada con la diabetes, el cáncer y el Alzheimer.

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La inflamación es la respuesta del sistema inmune ante una lesión o infección. Es un proceso necesario y beneficioso cuando es agudo y localizado: aumenta el flujo sanguíneo, atrae células inmunes y repara el tejido dañado.

El problema es cuando ese proceso se vuelve crónico y sistémico, un estado de alerta inmunológica permanente de bajo grado que no combate ninguna infección concreta pero mantiene el cuerpo en un estado proinflamatorio continuo.

La inflamación crónica de bajo grado está implicada en la patogénesis de las principales enfermedades del mundo desarrollado: enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, obesidad, varios tipos de cáncer, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y Parkinson, y trastornos del estado de ánimo como la depresión.

Los principales impulsores de la inflamación crónica son la dieta rica en azúcares refinados y grasas trans, el sedentarismo, el exceso de grasa visceral, el estrés crónico, la alteración del microbioma intestinal y la exposición a contaminantes ambientales.

Los marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva y la interleucina 6 se pueden medir en sangre y sirven como predictores de riesgo cardiovascular y otras enfermedades crónicas.

La inflamación crónica no duele. No tiene síntomas visibles durante años. Pero trabaja silenciosamente en el fondo, erosionando tejidos y acelerando el envejecimiento. Es la enfermedad de fondo de casi todas las enfermedades.

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