Las afirmaciones de que el 5G causa enfermedades, desde cáncer hasta diversas patologías, circulan desde antes del despliegue masivo de la tecnología. Para evaluarlas es necesario entender qué es el 5G y qué hace la radiación electromagnética al tejido biológico.
El 5G es una tecnología de comunicaciones inalámbricas que usa ondas de radio en el rango de frecuencias de 600 MHz a 86 GHz, dependiendo de la banda. Estas frecuencias corresponden a radiación no ionizante: fotones con energía insuficiente para arrancar electrones de los átomos o romper enlaces moleculares.
La única interacción física demostrada de la radiación no ionizante con el tejido biológico es el calentamiento por absorción de energía, el mismo principio que usa el microondas. A las intensidades de las antenas 5G, este efecto térmico es varios órdenes de magnitud menor que el calentamiento producido por la luz solar directa.
La radiación ionizante, que sí puede causar daño celular y cáncer, comienza en el espectro ultravioleta y continúa con los rayos X, gamma y la radiación nuclear. El 5G está en el extremo opuesto del espectro, con frecuencias millones de veces menores.
El miedo al 5G es comprensible: es tecnología invisible, omnipresente y nueva. Pero la física del espectro electromagnético no cambia por lo que tememos. Las ondas de radio del 5G tienen menos energía por fotón que la luz de una vela.